Ésta es una muy buena reflexión que he encontrado en estos momentos, que el trabajo escolar absorbe mi alma, mi ser y mis sentidos por completo. Dedicada a todos los grandes profesores que han puesto su granito de arena para que yo siga luchando por lo que soy y por lo que quiero, gracias.
Un caballero normando acertó pasar por Chartres cuando comenzaban las obras de la catedral. Pregunto a uno de los obreros que era lo que estaba haciendo: ya lo veis, estoy poniendo una piedra encima de la otra. Repitió la misma pregunta a otro peón de la cuadrilla y recibió esta respuesta: estoy levantando una pared. Un tercero contesto: estoy construyendo una catedral. Los tres estaban haciendo lo mismo y las tres respuestas, aunque diferentes, eran correctas.
El profesor que solamente repite una lección tras otra, ofrece una explicación diferente que la de aquel que sabe que está construyendo el conocimiento. Y distinta a su vez de la de quien sabe que esta formando ciudadanos para un mundo que sea más habitable, más humano, más hermoso.
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